Esta mañana, en las instalaciones del club de Arqueros de Madrid se ha celebrado la Primera tirada de la liga Interna de Campo 25-26.
Ponce, Boly, Josep, Carolina, Íker, Adolfo y Lidia han estado en representación de Arcosoto. Los arqueros de nuestro club no se pierden ni una.
Íker, nuestro arquero de Recurvo nos ha hecho hoy de cronista y nos ha escrito una extensa y perfecta crónica y nos dice:
La mañana amaneció gris, con un cielo cerrado que no parecía dispuesto a conceder tregua.
Desde primera hora, la lluvia hizo acto de presencia, constante y decidida, como si también quisiera formar parte de la competición.
Aun así, los arqueros de Arcosoto acudieron puntuales, cargados de ilusión y bien equipados para el desafío.
El campo nos recibió con una belleza difícil de describir. Verde intenso, caminos serpenteantes y rincones que parecían sacados de una postal. La humedad realzaba los colores del paisaje y el olor a tierra mojada acompañaba cada paso.
No era un día fácil para tirar. Las gotas resbalaban por los arcos, las cuerdas exigían atención constante y las manos frías obligaban a concentrarse aún más. Pero si algo caracteriza a los arqueros es su capacidad para adaptarse.
El recorrido ofrecía tiros de todos los estilos, dianas colocadas en laderas que obligaban a calcular cada milímetro. Tiros en subida que ponían a prueba la postura. Descensos que exigían confiar plenamente en la técnica. Y también planos traicioneros, de esos que parecen sencillos hasta que la flecha se escapa unos centímetros.
Hubo distancias largas que imponían respeto y otras cortas que no permitían relajarse, porque en el tiro de campo no hay enemigo pequeño.
La lluvia, lejos de desanimar, terminó creando una atmósfera especial.
Se escuchaba el impacto de las flechas mezclado con el suave tamborileo del agua sobre las hojas. Cada acierto se celebraba con más energía, quizá porque costaba un poco más conseguirlo.
Entre patrullas se respiraba compañerismo. Consejos compartidos, bromas bajo los paraguas y sonrisas empapadas.
Nadie parecía tener prisa; estábamos allí para disfrutar.
El barro apareció en algunos tramos, recordándonos que el tiro de campo también es aventura. Subir y bajar colinas se convirtió casi en parte del calentamiento. Las botas terminaron cubiertas de historias.
A pesar del esfuerzo, el ánimo nunca decayó. Cada puesto era una nueva oportunidad. Cada flecha, un pequeño reto personal.
El campo estaba diseñado con inteligencia. Combinaba dificultad y diversión en la medida justa. Te obligaba a pensar, pero también te dejaba disfrutar del entorno.
Muchos coincidimos en que era uno de esos recorridos que apetece repetir, de los que te hacen olvidar el reloj.
La lluvia no logró robarnos ni una pizca de entusiasmo, al contrario, convirtió la jornada en algo memorable.
Terminamos cansados, sí, pero con esa fatiga agradable que solo deja un gran día de deporte.
Las conversaciones finales giraban en torno a flechas casi perfectas, a ese tiro que se fue por poco, y a los que entraron exactamente donde debían.
Nos llevamos ropa mojada, pero también recuerdos imborrables, porque más allá de las puntuaciones, lo que vivimos hoy fue una auténtica fiesta del tiro con arco.
Un día para reafirmar por qué amamos este deporte.
Entre lluvia, naturaleza y buenas compañías, hemos disfrutado muchísimo.
Gracias a Arqueros de Madrid por dejarnos disfrutar de sus ligas internas a las que los arqueros de Arcosoto siempre van a competir con mucho gusto.









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